martes, febrero 13, 2018

Top10: Mis frases favoritas de Game of Thrones


Aunque me negaba a ver Game of Thrones —no porque la considerara una serie "mala", sino porque suelo rehusarme a abordar el tren del mame cuando todo mundo trae el hype con lo que sea—, terminé enganchándome después de que Hilda me secuestrara por una tarde y, con engaños, me pusiera la primera temporada, así nada más, porque se le antojó.





Después de unos capítulos ya estaba clavadísimo entre el desarrollo de la trama —intrigas, mentiras, asesinatos, incesto, abuso infantil...ya saben, todas esas cositas lindas que hacen de un entorno social el mejor espacio para desarrollarse—, los monstruos, animales excepcionales y seres mitológicos —zombies, cuervos mensajeros (al más puro estilo de Odin), lobos huargos, dragones— y, por supuesto, los personajes.

Algo que me gusta mucho de Game of Thrones es el abanico de matices en la personalidad de casi todos los caracteres. Algunos de ellos son despreciables en primera instancia y luego hacen algo genial que los reivindica, otros son cool durante toda la serie, algunos más viven y mueren siendo una auténtica mierda, o llegan a un nivel de maldad e inteligencia que, aunque quisieras, no los puedes odiar. Aquí, como en la vida real, no existen los devotamente buenos ni las encarnaciones de la maldad; por eso atraparon totalmente mi atención y, durante esas siete temporadas, pude apreciar varias frases verdaderamente chingonas que hoy les comparto aquí en forma de Top10 sin orden de relevancia, como usualmente, y sin spoilers (creo). Dense grasa:


Bonus:

"El único dios verdadero es lo que se encuentra entre las piernas de una mujer".



10

"Un hombre sin motivo es un hombre del que nadie sospecha. Siempre mantén a tus enemigos confundidos. Si no saben quién eres o qué quieres, no pueden saber qué planeas hacer después".



9

"Me vengaré por esto. Llegará el día en que creas que estás segura y feliz, y tu alegría se volverá cenizas en tu boca".



8

"Nada es más detestable que fallar en proteger a quien amas".



7

"Cuando cae la nieve y sopla el viento blanco, el lobo solitario muere, pero la manada sobrevive".



6

"No tengo duda de que obtendrás la venganza que buscas, con el tiempo...si tienes el estómago para ello".



5

"Los dioses nos dieron dos regalos para divertirnos antes de morir: la emoción de coger a una mujer que quiere ser cogida, y la emoción de matar a un hombre que quiere matarte".



4

"El odio es tan bueno como cualquier motivo para mantenerse vivo. Mejor que cualquier otro".




3

"La muerte es el enemigo; el primero y el último. El enemigo siempre gana, y aún debemos combatirlo. No encontraremos felicidad, pero otros vivirán por nosotros; podemos defender a los que no se pueden defender".



2

"Un día, si tienes suerte, te despertarás y te darás cuenta de que estás viejo. Ese lindo trasero tuyo se caerá, tu barriga crecerá, tu espalda te molestará por las noches y vellos grises saldrán de tus orejas. Nadie te querrá más. Asegúrate de coger todo lo que puedas antes de ese día".



1

"Las creencias son, a menudo, la muerte de la razón".




Y pues nada, ahora a esperar dos largos años para que llegue la octava temporada. Viendo el lado positivo, tendré tiempo más que suficiente para devorar los libros de George R. R. Martin y compararlos con la serie, que ya me han dicho un par de personas que existen algunas buenas diferencias entre ellos. ¿Ustedes ya los leyeron? Cuéntenme en los comentarios qué les han parecido.




Now Playing: I will - The Beatles


Saludos Enfermos.


martes, febrero 06, 2018

La princesa que me recordó una buena lección


El otro día fui por mi sobrina Pau a su escuela. Me recibió con una sonrisota que no podía significar otra cosa que el gusto de verme (no voy tan seguido como quisiera, en realidad)...y una visita al puestecito de dulces que se pone a un lado de la entrada, pero no se piense por esto que es una niña interesada; antes de escoger una golosina para ella, eligió una para mí y para su abuelita. Así es de compartida y considerada con los demás.

Cuando llegamos a su casa, mi mamá me pidió que ayudara a la niña con su tarea mientras ella preparaba algo de comer. Nos sentamos en la sala, alrededor de la mesita que ella usa para colorear y hacer sus deberes, y abrimos su cuaderno. No había nada complicado: seguir las instrucciones en inglés para colorear unas figuras y señalar cuántas había en cada ilustración (una muñeca, dos carritos, tres pelotas, cuatro piezas de rompecabezas...). Como Pau es muy inteligente, me aseguré de que entendiera lo que debía hacer y...aquí es donde se pone interesante.




Tomé mi celular para ponerme a tontear mientras ella hacía lo suyo, aunque eso sí, sin dejar de ponerle atención.

"Paulina, usa más colores; se ve muy triste todo de dorado"; "Hija, ¿por qué no les pintas las llantas de negro a los coches y usas otro color para los parabrisas?"; "Pau, ten cuidado, te saliste del borde de las piezas de rompecabezas...¿por qué las hiciste todas verdes?".

Paulina, fingiendo demencia. Hizo la tarea sólo por cumplir, se notaba que no tenía muchas ganas y de hecho, cuando terminó, se levantó de la mesa y se fue.

Cuando me acerqué a la cocina, mi mamá me explicó que la niña se molestó porque yo estaba usando el celular, ¡y tiene razón! hice a un lado una regla básica que tengo para conmigo mismo: no usar el celular cuando estoy con alguien a quien quiero y me importa, regla que ocasionalmente rompo cuando llega algo urgente del trabajo, pero definitivamente no para estar haciéndome güey en Facebook o nimiedades del estilo. Me confié, pensé que Pau estaría tan concentrada en su cuaderno que asumí que no pondría atención a nada más, y me equivoqué.

Afortunadamente, al poco rato su inocencia infantil a prueba de rencores nos puso juntos en la mesa, y luego fuimos a jugar un ratito con su pelota. Cuando regresamos, me quedé sentado en la sala mientras ella fue a su recámara. A los dos minutos regresó con esto:




—Ten, tío Danny; te regalo una Blancanieves, yo tengo dos —y su sonrisota me hizo tender la mano para tomarla y guardarla en mi mochila.

Por la noche les conté a mi hermana y mi cuñado lo de la Blancanieves; mi hermana hizo un divertido puchero mientras decía que esa muñequita de cerámica la habían pintado los tres juntos durante una salida al Parque de los Venados, pero mi cuñado dijo que si Pau me la regaló, debería quedármela y cuidarla con más cariño porque era un regalo de los tres. Y heme aquí, con mi monita puesta cuidadosamente sobre una repisa cual valioso tesoro, con una sonrisa en los labios y el recordatorio constante de que el cariño de mis seres queridos y los momentos a su lado son más importante que cualquier red social.






Saludos Enfermos.


lunes, febrero 05, 2018

El pesimismo alegre


Mis pasos han sido guiados por dos tiranos crueles: el Azar y la Necesidad. La Necesidad que enbrutece. El Azar que desorienta. Y en el fondo de cada instante hallé el dolor, el dolor que atormenta.

Más terrible aún que todo lo que yo he pasado, es todo lo que yo he visto: inquietud, odio, hambre, enfermedad, dolor, impotencia y muerte; he aquí los ritmos de ésta pesadilla monstruosa que el Azar y la Necesidad mantienen.

Sin embargo, la vida no sólo perdura, sino que es capaz de parecer hermosa y a veces como que se torna en goce y rapto. ¡Cuántas veces la conciencia, después de la angustia se abre a la dicha y la esperanza, como cielo que se va llenando de luz! Y a medida que vivimos más, parece que vamos venciendo el dolor.

Tendrá quizás razón el sentido ordinario —nuestro enemigo el sentido ordinario—, y al fin y al cabo, ¿será el mundo perfectible y la vida buena...? Y yo, exaltado rebelde, ¿voy a servir de prueba y de ejemplo a todo el rebaño de los optimistas, tan sólo porque mi fortuna ha logrado arrebatar a la suerte una que otra ventura intensa, o porque ya no me importa la pérdida de las cosas que se pueden perder? ¡Como si no hubiera tantos otros, tantos millares y millares de seres para quienes todo ha sido ruindad, miseria, injusticia, impotencia y terror! ¡No, jamás afirmaré que ésto es bueno! ¡Antes el tormento que la beatitud cobarde! ¡Antes el dolor que la mentira! ¡Sigamos atormentados pero con la ambición puesta en lo Infinito!

Todo conformismo es vil. Amarga es toda contemplación del mundo; amargo todo examen sincero del corazón. Nuestro pesimismo es radical y definitivo. A pesar de eso, frecuentemente la alegría mana de nuestros pechos, incontenible, rebosante. A pesar de que el juicio condena siempre, el corazón a menudo se suelta a danzar de júbilo. ¿Qué extraña locura es ésta? ¿Qué clase de pesimismo es éste pesimismo alegre...?

¡Pesimismo alegre! tal es la fórmula. Pesimismo respecto de la vida terrestre en todas sus formas. Horror de la vida social en todos sus arreglos malditos. Horror del cuerpo humano que es modelo de ruindad y de imperfección y absurdo. Horror de la vida de las especies: monstruo que vive de sí mismo, devorándose a sí mismo. Horror de nacer: accidente terrible que las antiguas religiones califican de pecado. Horror de engendrar. Horror y asco de todo amor de sexos. Desdén y piedad de toda dicha meramente humana. ¡Inconformidad, aún con el más logrado y brillante de todos los destinos! ¡Horror del planeta! ¡Pesimismo del planeta! ¡Pesimismo de nosotros mismos, porque nuestra conciencia es una y minúscula, y el mundo, es múltiple, infinito! Disgustos y horror totales, si; pero de todo ésto, nace alegría.

Alegría porque ya todo lo perdimos, porque ya nada nos detiene; porque si todo se va, también todo es vano. Alegría porque en el fondo inescrutable hemos advertido un proceso de tránsito. Alegría porque en lo más revuelto del plexo hemos percibido un curso que se sobrepone a los fenómenos: un ir que complace al corazón y se iguala con la fantasía. Una corriente libertadora. ¡Devenir estético y divino, nuevo y triunfante! Por todo el Universo resuena, de todas las cosas se levanta, en todas las almas vibra. Pasa por el mundo como un gran himno de victoria.

Los ecos de éste himno han penetrado en mi conciencia y desde entonces marcho contento. Y paso por las cosas y me detengo delante de los seres y en todo busco el signo: el Signo, revelador de lo que comienza a revertir su impulso, de lo que ya acude al nuevo existir, a la potencia y al amor de lo Infinito.

Así se dijo, a sí mismo, en una larga meditación, el hombre que bajaba de la montaña.




José Vasconcelos, Divagaciones Literarias, 1919



Now Playing: Well well well (by John Lennon)


Saludos Enfermos.



viernes, febrero 02, 2018

Un paseo en las profundidades de la Mina El Edén @Zacatecas


Como mencioné en este otro post, uno de los principales atractivos de Zacatecas es su tradición minera. La ciudad se construyó y creció gracias al sacrificio de miles, quizá millones de personas que dedicaron sus vidas a la extracción de minerales en una tierra de la que jamás llegarían a ver su esplendor.





Echemos un vistazo a la historia

Uno de los centros de esclavitud más importantes de la época colonial no sólo en Zacatecas, sino en toda la Nueva España, fue la Mina San Eligio, que empezó a ser explotada en 1586, apenas cuatro décadas después de la fundación de la ciudad.

En ella, los indígenas se dejaban los ojos, pulmones, manos y hasta la vida en jornadas con duración de 14 a 16 horas diarias, mal iluminados con antorchas y mecheros de sebo, trabajando con nada más que mazos de obsidiana con mango de madera y cuñas, aunque también se auxiliaban calentando la roca con fuego para cristalizarla o ablandarla, reventarla y hacer brotar los minerales.

Lamentablemente, este método era sumamente dañino para la salud y mermaba a los mineros que, cuando mucho, aspiraban a una esperanza máxima de vida de 35 años. Eso sí, ni la muerte los liberaba de sus "obligaciones": si tenían hijos, ellos heredaban su deuda con la tienda de raya de la localidad. Muchos de esos chicos repetían el lamentable ciclo de vida de sus padres, ya fuera empleados en la extracción o  bien, sacando a cubetadas el agua que se filtraba en época de lluvias para evitar las indeseables inundaciones que podían echar a perder el trabajo de años.

Descalzos y ataviados sólo con calzones de manta, usaban un costal sujeto a la frente por medio de una correa para depositar en él los minerales obtenidos. A cambio, si bien les iba, los españoles seguían la costumbre adoptada desde su llegada a tierras mexicanas y les pagaban con...espejos. Sí,  así de negras se las veían.

Siglos después, ya en el porfiriato, los barreteros contaron con un equipamiento relativamente mejor: huaraches, pantalón de lona, camisa, sombrero, mazo y barreta. Ellos precedieron a los perforistas de los años 30's que, ataviados con cascos con lámpara integrada, barrenadoras, guantes de piel, botas de casquillo y paliacates al cuello que humedecían antes de colocarlos sobre el rostro para protegerse del polvo, vieron cambiar de nombre a la mina para adquirir su denominación definitiva: El Edén, cuyo nombre hace alusión al paraíso de riqueza y abundancia que significó siempre para sus dueños

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La Mina El Edén dejó de funcionar como tal en la década de los 60's —no por falta de producción, pues su riqueza parece inagotable, sino porque sería necesario utilizar maquinaria para reactivarla, y esto dañaría el atractivo colonial de la ciudad—, en aquellos años en que las mujeres tenían prohibida la entrada, pues se les consideraba de mala suerte: podían hacer que la mina se pusiera celosa e incluso provocar un derrumbe, según la superstición. Cuentos de viejos que al final quedaron obsoletos gracias a que las mineras, de hecho, dan mejores resultados en excavaciones porque son más responsables (o menos propensas a cometer pendejadas como cargar grandes rocas ellas solas y morir aplastadas tratando de demostrar quién es la hembra Alpha). Así las cosas, se convirtió en atractivo turístico en 1975.


Un tesoro para los curiosos


Un impresionante graffiti nos da la bienvenida mientras bajamos por la calle que lleva a las inmediaciones de la mina, en la avenida Antonio Dovali Jaime, sin número, del Centro Histórico de Zacatecas.




Después de pagar los 100 pesitos que cuesta la entrada, la administración nos invita a ponernos una cofia y un casco, básicos para nuestra seguridad bajo tierra. Un tren nos espera en la entrada del socavón La esperanza, que tiene unos 600 metros de longitud y desciende otros 320 para llevarnos al cuarto nivel de la mina, donde Don José, un viejito bromista y ameno que lleva 18 años dedicándose a dar el mismo recorrido día con día con igual carisma y entusiasmo, nos espera para mostrarnos las maravillas que esconde el socavón del Grillo.

La primera de ellas es un gambusino de bronce que, si bien está más relacionado con la fiebre del oro californiana de mediados del siglo XIX, tiene una interesante historia dentro de la Mina El Edén: se dice que las mujeres deben sobarle la panza a nuestro tripón amigo para que jamás les falte el dinero, mientras los hombres debemos agarrarle la pistola para tener buena suerte. No soy supersticioso, pero por si las dudas...


Oiga compadre, como que se le siente muy fría la pistola...


Después de sabrosear al gambusino recorrimos un increíble museo que cuenta con rocas, geodas, minerales y fósiles provenientes no sólo de El Edén y minas aledañas, sino de otras importantes excavaciones en el país y el mundo entero. ¡Vamos, hay hasta criptonita!


Tell me...do you bleed?


Claro que no todo es ciencia y aprendizaje; en lo que antiguamente era la bóveda donde se molía la roca para extraer los minerales, ahora se encuentra La Mina Club, única en su tipo, que abre los jueves de 3 de la tarde a 10 de la noche, los viernes de 4 de la tarde a 11 de la noche, y los sábados de 10 de la noche a 3 de la mañana, con cover de 50 pesitos los dos primeros días y de 150 el sábado, aunque éste puede variar dependiendo de si hay algún evento especial. Está padre porque cuenta con cableado de fibra óptica que permite tener señal en el celular (es la única zona de la mina donde esto es posible; en el resto uno se queda completamente incomunicado), además de que el personal del lugar se preocupa por la seguridad de los parroquianos y cierra el acceso al resto del complejo, porque no vaya a ser la de malas que se pierda por ahí alguna parejita y en vez de dos, salgan de a tres. No tuve oportunidad de entrar porque visité la mina el mismo día que debía regresar a la CDMX, pero de que se antoja, se antoja; el único requisito es ir con ropa casual y ganas de pasarlo bien.

Ya en el recorrido por el socavón, lo primero que llama la atención son los pilares que sostienen los muros de roca; fueron colocados para evitar que colapsaran y se apuntalaron con madera, que hacía un poco de sistema de alarma: si había algún movimiento, ésta crujía por la presión de las paredes y alertaba a los mineros para intentar salir o, por lo menos, ponerse a salvo.

Pese a que el clima de Zacatecas es casi siempre semiárido, cuando llueve lo hace con ganas. La constante filtración en la mina a través de los siglos ha generado un espejo de agua que terminó cubriendo los niveles 5, 6 y 7; algo así como 220 metros de manto freático que acompañan paralelamente el recorrido. Allá en las profundidades, a una temperatura entre 6 y 7 grados centígrados (considerablemente baja, pensando en que la temperatura ambiente de la mina está entre los 12 y 14°C), el agua absorbe partículas de cobre, plomo y cuarzo, que le dan un tono azulado esmeralda y una textura ligeramente viscosa, además de propiedades curativas que contrarrestan molestias musculares, reumas y agotamiento.

La clave para determinar qué tan exitosa es una mina está en las vetas, que son los yacimientos más fuertes, y cuando las concentraciones minerales son pequeñas se les llama hilos. En ese sentido, y para darnos una idea de la enorme riqueza de la Mina El Edén, hay una zona de ésta llamada Cielo de plata, por ser el metal más encontrado en su cúpula y paredes.


Más fotos, aquí.


Además de plata, cuarzo, cobre y plomo, El Edén cuenta también con una gran riqueza en oro, zinc y pirita, conocida como "el oro de los tontos" porque, si bien luce igual que el preciado metal, su valor es significativamente inferior.

Quizá fue una de esas piedritas sin importancia la que originó cierta leyenda sobre Roque, un minero de carácter recio que, un día, encontró una veta de ley (una veta de ley es aquella que lleva oro y plata combinados; es decir, si encuentras una de esas es como si te sacaras la lotería). Roque, como cualquier otro minero, era pobre, así que no resistió la tentación de esconder una gran pepita para robarla tras terminar su jornada. Para su mala fortuna, cuando regresó a buscarla ya no la encontró. Furioso, soltó una letanía de maldiciones, lo que sólo sirvió para que el eco de su voz (o un castigo divino, nunca se sabe) provocara un derrumbe que lo sepultó, y aunque sus compañeros bajaron a buscarlo, nunca lograron encontrar su cuerpo...ni la piedra.

Esta leyenda me encanta porque, hasta octubre del año pasado, tenía 30 años sin visitar mi amada Zacatecas, y uno de los recuerdos que siempre tuve frescos en la mente fue, precisamente, el de la historia de Roque. Era bastante pequeño entonces y no alcancé a ver la pared que el guía señalaba con su lámpara donde supuestamente se podía apreciar el rostro petrificado del minero, pero mi imaginación me hacía pensar en una calavera con un casco puesto y una serpiente saliendo de una de sus cuencas (¿qué pedo con mis visualizaciones de niño de cuatro años?). La realidad es mucho menos tenebrosa, pero sigue siendo excelente material para fotografiar. Miren:


¿Sí alcanzan a ver el rostro desencajado, con expresión de "Esto se va a descontrolaaaaaar"?


Se supone que él permanecerá ahí, castigado por sus blasfemias y su intento de robo, hasta que alguien ajeno al lugar encuentre esa piedra. El afortunado deberá salir corriendo de ahí y llevársela lo antes posible, porque corre el riesgo de que, al ganarle la avaricia, tome el lugar de Roque en la pared.

¿Por qué no aprovechan que se viene el primer puente del año para visitar a la bella de rosa y plata, y disfrutar este tesoro subterráneo? La mina abre todos los días de 10 de la mañana a 6 de la tarde; los costos ya los vieron en párrafos anteriores, así que sólo queda pendiente que se decidan a ir y probar fortuna. Quizá, en una de esas, logren llevarse el tesoro del buen Roque a casa.






Saludos Enfermos.


sábado, enero 27, 2018

Discografía Lennon: Milk and honey


Aprovechando que mi regalo de Día de Reyes fue la Vinyl Collection de John Lennon, se me ocurrió hacer en éste, su blog de confianza, algo como lo de los posts sobre la Discografía Beatle y traer reseñas de cada uno de los álbumes que la componen. Miren esta belleza:




La voy a hacer igualita: basándome en un calendario standard de 365 días, dedicaré un artículo a cada disco de estudio del gran John Lennon justo en el día que fue lanzado. Así, hoy, 27 de enero, comienzo con el Milk and honey.




Antes de entrar en materia, quiero hacer una observación: para éstas reseñas utilizaré únicamente los temas de John, y con esto me refiero a que dejaré fuera aquellos en los que participa Yoko Ono, ya sea como cantante o compositora. No tengo nada personal contra ella; respeto su calidad de pareja de John y las cosas geniales que logró en él a nivel personal, pero, sinceramente, me parece que su calidad musical deja mucho que desear. Además, el objeto de mi adoración y principal motivo de estas publicaciones son The Beatles —en especial, John—, así que dejaré a la señora Ono tranquila donde está y me enfocaré en mi ídolo.

Así las cosas, Milk and honey es el octavo y último disco de John, lanzado cuatro años después de su fallecimiento. Su carátula es "hermana" de la de su predecesor, el Double Fantasy, ya que ambas fotos provienen de la misma sesión realizada por el artista Kishin Shinoyama en agosto de 1980. La foto interior, una clásica de la vida de pareja de John y Yoko, es de la autoría de Allan Tannenbaum, hecha durante una secuencia erótica en la Galería de Sperone de New York, el 26 de noviembre de 1980. Tan sólo unos días antes del terrible suceso.




De las seis piezas compuestas por John que integran esta obra, la carta fuerte es, definitivamente, Nobody told me, una perfecta y energética muestra de su espíritu polémico y contestatario; la destaco entre las demás porque me remite completamente a la frescura de aquellas composiciones suyas del periodo entre el A hard day's night y el Help!.





Curiosamente, Nobody told me y I don't wanna face it iban a ser grabadas originalmente por un tal Richard Starkey en su disco Stop and smell the roses, pero en aquel entonces el buen Ringo estaba deprimido por la muerte de su amigo y decidió no hacerlo. Creo que I don'twanna face it hubiera tenido una genial interpretación suya, pero en definitiva, Nobody told me es totalmente de John; sólo él podía imprimirle la fuerza necesaria para sonar como suena.

Borrowed time, (Forgive me) my little flower princess y Grow old with me también me parecen unos temazos, aunque en otra vertiente; proyectan más el lado introspectivo y dulce de mi Beatle consentido. De hecho, Grow old with me es la clase de canción que le dedicaría a la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida cuando llegara el momento, prefiriéndola por encima de otras composiciones más recurridas para esos menesteres.

I don't wanna face it y I'm stepping out podrían ser mis rolas menos favoritas de este álbum; no es que sean malas, es que en ellas ya empieza a sentirse el ritmo de lo que serían los 80's y no soy tan fan de esa época. Supongo que es válido no adorar ciegamente y sin cuestionar todos los trabajos de nuestros ídolos.

En general, Milk and honey es un amasijo que refleja, principalmente, una enorme e infinita nostalgia por la partida de John Lennon, y que sin su presencia las cosas jamás podrían salir como cuando él estaba. Aún así, no deja de ser un must en la colección de cualquier beatlémano.

Por cierto, la remezcla del disco que salió a la venta en 2001 incluye una versión casera de I'm stepping out (que me gusta muchísimo más que la versión de estudio, lanzada en el disco original) y un extracto de la última entrevista realizada a John y Yoko el 8 de diciembre de 1980; pueden disfrutar ambos regalitos haciendo click aquí, y aquí.






Saludos Enfermos.