martes, julio 22, 2014

Los Boicoteables presentan: Economía israelí


Las redes sociales son un arma de doble filo. Por un lado, tienen el poder de devolver a Internet aquel viejo mote de "Supercarretera de la información" gracias a que, a través de fanpages de noticiarios amateur, podemos obtener la información de primera mano y sin necesidad de recurrir a mierdas como Grupo Fórmula o Televisa y Tv Azteca, principales paleros en radio y televisión respectivamente encargados de darle a la gente la información predigerida que al gobierno le conviene que tengamos. En contraparte, se presta mucho también para que TODOS (y me incluyo, porque también lo he hecho) difundamos información a diestra y siniestra, muchas veces sin analizarla primero o sin revisar las fuentes para corroborar la veracidad de lo que estamos compartiendo, o bien tomar una posición bastante comodina en la que decimos "bueno, pues yo ya lo compartí/retwitee, a huevo, ya puse mi granito de arena para mejorar al mundo". Y la verdad es que esto resulta desde insuficiente, hasta patético.

Muestra de esto es lo que sucede con lo que yo bauticé como el efecto "¿Quién quiere ver Gaza libre?". Todo mundo esta indignadísimo, se encabrona, protesta, vocifera. Hay quienes dicen estar tristes por tanta maldad en este mundo (cómo me conmueven, me cae) e incluso, quienes organizan marchas pacíficas para ir a la embajada israelí nada más a que les pinten diplomáticamente unas cremotas al tiempo que les dan el avión diciéndoles "sí pendejitos, por supuesto, su manifestación hará que Israel deje en paz a los palestinos". Por pinche vida de dios, neta que se aprecia la buena intención, pero no sean ilusos. Quien a estas alturas siga creyendo que las marchas pacifistas sirven de algo, tiene un pedo muy severo de negación de la realidad...o de hippismo.




 ¿Quieren que los israelíes le paren (o por lo menos le bajen de huevos) a su desmadrito y dejen de masacrar a esa pobre gente de Gaza? Bueno, créanme que la solución no es compartir en Facebook o Twitter fotos de palestinos ensangrentados o mutilados, niños muertos y ciudades arrasadas. Tampoco ayuda mucho pasársela mentando madres en contra de los judíos o llamándolos peyorativamente sionistas (me pregunto si por lo menos la tercera parte de la gente que ha convertido la palabra "sionista" en la más recurrente de su vocabulario sabe siquiera el significado del término) como si todos fueran iguales, y cometiendo el mismo error que con los alemanes en su tiempo e incluso ahora -como me tocó escuchar de una taxista la semana pasada- haciéndole cargar a todo el pueblo germano con la etiqueta de nazi.

Lo que mueve a este pinche y podrido mundo es el dinero. No hay más. El que paga manda, y en este caso Israel está excelentemente respaldado por los Estados Unidos de América. Es claro que estoy hablando del ya famoso a nivel mundial boicot económico, aunque no soy tan insensato como para proponer no consumir absolutamente nada que venga del mercado gringo cuando somos un país totalmente dependiente del vecino del norte. Sin embargo, podemos empezar por dejar de consumir productos de los israelíes, causantes (refiriéndome a su gobierno, por supuesto) de todas esas muertes en la franja de Gaza. Hay muchos sitios de Internet con listas interminables de marcas ya sean originarias de Israel, o extranjeras con importante presencia e inversión en el país de la estrella de David; y como sé que muchas de esas marcas tienen una presencia débil o nula en México, me di a la tarea de quitar la paja del medio y elaborar una lista con las que mayor peso tienen en el mercado mexicano.

En el resumen podrán ver logo, nombre de la marca, website y observaciones si es que las hay. Basta con poner atención a lo que consumimos y apretarnos los huevos (o las chichis, según sea el caso) para dejar de comprar ciertas cosas que nos encantan y de las que, en principio, no será sencillo desprenderse, pero si de verdad queremos lograr un cambio, el "sacrificio" no nos va a pesar. En total conseguí listar 35 registros, pero si alguien tiene en mente alguno que se me haya pasado y quiere contribuir, puede dejarlo en los comentarios y con gusto lo agregaré; de hecho, si jugamos en equipo, podemos ir registrando en la lista a todas las marcas cuyos productos comiencen su código de barras con 729, que indica origen o procesamiento del producto en Israel.




Esta es la manera de hacer la guerra pacíficamente, sin desgastarse a lo tonto y, lo más importante, dejando a un lado las poses mamonas y las pretensiones de superioridad que ciertas personas gustan lucir en lugar de aportar algo productivo. Para ellos, pero sobre todo para el Estado israelí y su economía, traigo un premio que se pueden comer como si fuera un delicioso dátil del desierto: tomen su dotación de ñonga de Rasputín, símbolo de la ignominia y de que, personalmente, me comprometo a no comprar ningún producto perteneciente a las marcas ya mencionadas por lo menos hasta que los israelíes dejen en paz a los palestinos.







Now Playing: Only - Nine Inch Nails


Saludos Enfermos.


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