martes, julio 15, 2014

Los Boicoteables presentan: Miguel Ángel Mancera Espinosa


El escenario está así: el señor Miguel Mancera, jefe de gobierno del Distrito Federal, nos tiene vueltos locos a todos los habitantes de esta (de por sí) caótica ciudad, gracias a la pésima administración de que está haciendo gala. Primero incrementó el precio de los boletos del Metro a cinco pesos. Después se destapó aquella cloaca donde se supo que la flamante Línea 12, la mas nueva y guapa entre sus hermanitas, está hecha con las nalgas por culpa de la administración de Marcelo Ebrard, y quiso hacerle el paro a su compadre diciendo que "los trenes no son compatibles con las vías" (¡ande a cagar!). Y como cerecita en el pastel, modificó el Hoy no circula, problemático por naturaleza, perjudicando a quienes tienen autos más viejos y, por lógica, no tienen plata para adquirir una unidad más reciente, bajo el pretexto de combatir los niveles de contaminación atmosférica que alcanza la Ciudad de la Esperanza en ocasiones.




Cuando los gobernantes y todo su séquito de lamehuevos, chuchos y beneficiarios ilegales se empiezan a pasar de verga con el pueblo, éste tiene todo el derecho (es más, la obligación) de hacerla de pedo por tanto abuso e injusticia. La desobediencia civil se puede llevar a cabo de una manera radical, explosiva y agresiva; pero de un rato para acá creo que es bueno agotar primero las opciones pacíficas antes de pasar a los putazos, nada más para tener la conciencia tranquila si es que se llega a esa instancia.

Vamos por partes, desglosando los problemas principales que nos tienen tan encabronados últimamente, a ver si encontramos una solución viable. Naturalmente, como no soy sociólogo, político, orador, escritor ni líder de opinión; solo soy un mexicano emputado por tanta chingadera, así que todo lo aquí expuesto puede ser rebatible, pero también espero algo de retroalimentación a través de sugerencias e ideas que, al final, sirvan para que devolvamos golpe por golpe a estos hijos de su rechingada madre. Ahora sí, vámonos recios:


Problema: El alza al precio del boleto del Metro. Para combatir esto surgió el famoso #Posmesalto, que consistía, según nos dice la lógica, en brincarse los torniquetes en las estaciones para entrar sin pagar. Funcionó en principio, cuando la tropa andaba calientita e incluso se aventuró a dar portazo en la estación Bellas Artes y unas cuantas más; sin embargo, sucedió lo de siempre: la inconstancia hizo que aquello no pasara de ser llamarada de petate o una simple modita tras la que a todos se nos olvidó lo izquierdosos y reaccionarios al pensar en que llegaríamos tarde a la escuela o la oficina si nos metíamos en problemas con los polis.

Solución: Volver a brincarnos los torniquetes. Así de simple. Pero no esporádica ni desorganizadamente; si yo llego al Metro y nomás de huevos me brinco el torniquete, puede que el policía no tenga ganas de discutir conmigo y me deje hacer lo que me venga en gana, o puede que haya más de un puerco en los alrededores, me sometan y me guarden unas tres horas (aproximadamente, me han contado) en la jefatura de estación. Una organización vecinal es más efectiva. ¿Por qué no reunirnos con gente del rumbo que esté en desacuerdo con el alza del pasaje para tomar los torniquetes y pasar todos juntos? nunca hay más de dos policías en una estación (a excepción de las terminales), así que dudo que vayan a oponerse a un grupo de, digamos, diez personas aproximadamente cruzando la entrada sin pagar. Por lo que ganan, no valdría la pena arriesgar la integridad física. Ahora que, si les da culo transgredir los torniquetes y temen un probable enfrentamiento, siempre pueden aplicar la de buscar el torniquete con descuento para adultos mayores marcado con un letrero rojo, que descuenta solo tres pesos a la tarjeta, hacer pendejo al policía (como si fuera tan difícil, jajaja) y pagar lo que pagaban antes. El chiste es pegarle en el bolsillo al Sistema de Transporte Colectivo, para que por lo menos tengan justificación al ofrecer un servicio tan de la chingada.




Problema: El nuevo Hoy no circula, en el cual los más parchados son, como siempre, los que menos tienen. ¿Cuántos coches viejos andan circulando por ahí, propiedad de obreros, comerciantes y clase media baja? ¿Cree el señor Mancera que a la enorme mayoría de los habitantes de esta ciudad le alcanza la plata para renovar su cochecito? ¡Vamos, yo ni coche tengo, y eso que no gano nada mal! Las opciones que a la mayoría de la banda le parecieron bien para confrontar esto, son:


  • Manifestarse en convoys. Poco efectivo, ya que a) gastan gasolina, que de por sí cada vez es mas cara; b) según supe, a más de uno se lo llevaron al corralón por andar echando desmadre con su coche; c) ralentizan la circulación en la ciudad, que de por sí es un infierno.
  • Bloqueos a las principales entradas a la ciudad. Inefectivo, porque los dos que se han organizado hasta el momento han tenido una convocatoria tan pobre que raya en lo ridículo además de que, como el punto anterior, se chinga a los demás ciudadanos que no andamos en la manifestación y que tenemos un montón de cosas que hacer en el transcurso del día.
  • Estacionarse todos frente a la casa de Mancera (no sé si se realizó, pero por favor, díganme que la gente no fue tan pendeja para hacer eso). Es tan sencillo como que este cabrón trae a su ejército de policías hambreados a cerrarle la cuadra como en tocada de barrio y llevarse a los separos, al corralón o madrearse a los ocurrentes que quieran ir a poner sus cochecitos ahí.

Solución: ¡Hay un chingo! Nada más que, para llevarlas a cabo, el mexicano necesita hacer a un lado su mentalidad estúpida, egocéntrica e individualista para colaborar con otros y generar una verdadera presión. 

  • Dar un mayor impulso a la cultura del coche compartido. ¿Qué les cuesta darle ride al vecino? no lo van a llevar a la puerta de su trabajo, pero con que lo adelanten un buen tramo le hacen un parote. Un solo auto puede ser utilizado por mínimo dos personas reduciendo en una proporción de dos a uno (¡por lo menos!) el número de unidades en circulación. ¿Imaginan cómo luciría, y cuán ágil sería Río Churubusco con la mitad o la tercera parte de la carga vehicular que ostenta cotidianamente? Júntense, organícense, alternen coches; coopérense para la gasolina, usen varios el mismo taxi. El chiste es que haya menos carros en circulación.
  • La bicicleta no es un juguete, es un medio de transporte efectivo que, además, resulta muy saludable. Sí, tiene sus contras, como el tener que llegar sudoroso a la chamba, o que nos puede atropellar un pendejo policía ebrio afuera del Mercado de Sonora; pero hace los trayectos más ágiles y, si los ciclistas van en grupos, es más factible que los automovilistas sean precavidos. Hay muchos cabrones valemadristas a los que les da igual aventarle lámina a un ciclista solo o a una pareja, pero ver grupos nutridos de personas en bicicleta impone más y hará que los cafres del volante se lo piensen dos veces antes de querer pasar a huevo ellos primero.
  • No paguen la tenencia. No paguen multas, pero tampoco le den mordida al puto policía hambreado. No paguen parquímetros. No paguen verificaciones. Que se vayan a la mierda con sus cobros infinitos, que ya bastante tienen ustedes, automovilistas, con el exorbitante precio que pagan por cada litro de gasolina.
  • No compremos autos nuevos. Ese cabrón seguro tiene un muy buen convenio con las automotrices, así que lo menos conveniente en este caso es darles gusto y consumir. Dejemos de ver al pinche coche como un símbolo de progreso económico o status social, ya que esa idea no comulga con el caos que se vive en esta ciudad gracias a tanto cabrón pretencioso.
  • ¡Caminemos! si tenemos tiempo y las distancias no parecen exageradas, usemos los pies. Es tan sano como usar la bici, es gratuito, nos vamos a poner nalgones y nos ahorraremos desde una buena lana en gasolina si somos automovilistas, hasta los apretones, fajes y arrimones del transporte público.



Problema: Miguel Ángel Mancera Espinosa es un bastardo hijo de la gran puta que está desmadrando a la ciudad y trata a sus conciudadanos como seres de ínfima categoría a través de todas las chingaderas que hace.

Solución: Aquí hay muchas también, e igual que en la problemática anterior, se requiere de mucha unidad, cooperación y trabajo en equipo. Van algunas opciones:

  • ¿Conocen Los bisquets Bisquets Obregón? Si no lo sabían (cosa que, a estas alturas, dudo mucho) esta cadena es propiedad de la familia Mancera, y siempre es un placer pegarle en el bolsillo a los que más tienen. Además, la comida de estos changarros no es la gran cosa y, por si fuera poco, tienen en su historial la vergonzosa hazaña de haberle negado el servicio a una persona invidente debido a que traía perro guía hace tiempo, así que estoy seguro que todo aquel que tenga un par de gramos de conciencia social estará de acuerdo en no volver a consumir en estos lugares nunca más.
  •  Mancera, como cualquier político, es alguien que no trabaja solo. Detrás están los intereses de gente más poderosa, de entidades que apuestan por tal o cual gallito para que convenza a la masa de votar por él. Con todas las chingaderas que ha estado haciendo...¿a alguien por aquí le quedan ganas todavía de creer que la "izquierda" mexicana realmente está en pro de los intereses del pueblo, de los ciudadanos de a pie? Si es así, yo en su lugar razonaría mi voto en las próximas elecciones, revisaría muy bien la propuesta de cada uno de los contendientes o, en el último de los casos y en vista de que ninguno de los candidatos ofreciera una alternativa digna, anularía mi voto. La idea es no volver a apoyar a este ojete, para que su acceso a un nuevo nivel de poder sea, si no frenado, por lo menos más difícil.
  • Saturemos el transporte público. Sabemos que es una mierda, es insuficiente, está en muy malas condiciones, es inseguro. Hace rato mencioné que es buena idea tomar los torniquetes del Metro para entrar sin pagar un solo centavo; considero que sería bueno hacer lo mismo con otros sistemas de transporte como el Metrobús, en el cual, dicho sea de paso, Mancera también tiene intereses económicos. Si el servicio va a ser malo, entonces que sea malo; si el Metro y Metrobús van a ir hasta la madre y ser sofocantes, saturados e insuficientes, ¡órale! pero que la gente no se sienta obligada a pagar por usarlos.



Y lo más importante: aportemos ideas, difundamos, conversemos, debatamos, intercambiemos puntos de vista sin polarizarnos, sin prejuicios y sin predisponernos a que el de enfrente va a decir una pendejada. Ese es nuestro grandísimo problema, el talón de Aquiles que tiene a todo un país a merced de unos cuantos hijos de la chingada que sí se montaron un muy buen teatro y sí funcionan como una máquina de cogerse al pueblo perfectamente aceitada. Por tanto, siendo juez, jurado y verdugo, me complazco en otorgar al señor Mancera su respectivo kilo de riata de Rasputín, símbolo de la ignominia y de que este blog se compromete a hacerle tragar toda la mierda que siembra entre los ciudadanos honestos y trabajadores. De todos modos, ya todos sabemos que lo va a recibir con harto gusto y un frasco enorme de vaselina.





Para despedirme...¿recuerdan esta escena de Finding Nemo?





Pues así se tienen que hacer las cosas.




Now Playing: You think I ain't a dollar but I feel like a millionaire (The desert sessions) - Queens of the Stone Age


Saludos Enfermos.


0 han opinado. ¡Da click y hazlo también!: