martes, diciembre 16, 2014

Los Boicoteables presentan: Club de Fútbol América




Quiero comenzar esta entrada con una felicitación para los aficionados del América; su equipo consiguió no solamente el campeonato durante este torneo, sino la doceava estrella que los convierte en los máximos ganadores en la historia del fútbol mexicano; como aficionado de Chivas que soy y aún con la repulsión deportiva que me provoca el América, le reconozco y felicito sinceramente.

Menciono que soy fan de Chivas porque quiero que todo lo que escribiré después de este párrafo se tome no como los argumentos de alguien que apoya al eterno rival, sino los de alguien que se saca de encima cualquier tipo de parcialidad futbolera y dice las cosas objetivamente. ¿Que si eso es posible? Bueno, si no pudiera, no merecería ser considerado como un ser pensante. Hecha la aclaración, vámonos recios:

El América es un equipo muy complicado; definir una sola causa principal por la que tiene tantos detractores está cabrón, es como querer explicar si fue primero el huevo o la gallina. Sin embargo, hay muchos factores que pueden llevar a determinar de dónde viene todo ese desmadrito. Dentro de lo meramente deportivo está el hecho de ser el equipo con más fans en México, detalle que le convierte, por mera lógica, en el blanco de ataque de las aficiones de todos los demás equipos, entre ellos Chivas, segundos en popularidad; también están las acusaciones, falsas o no (no voy a aseverar ni a negar, dado que es un tema ambiguo y no existe una fuente 100% fidedigna dónde comprobarlo) sobre compra de árbitros en favor del equipo azulcrema.


Ódiame más

El rubro extra-cancha está más enredado; podría comenzar con la actitud vandálica que muchos aficionados a cualquier equipo de cualquier parte del mundo toman cuando andan en bola golpeando, o agrediendo, o robando a quien no tiene nada que ver en el asunto nada más porque se sienten con muchos huevos haciendo sus chingaderas desde el anonimato que brinda la masa. Sumémosle a eso la pseudo-filosofía mamona del "Ódiame más" que quién sabe de dónde chingados salió y que parece llenar de orgullo a la mayoría de los aficionados americanistas. Tiene cierto grado de patetismo porque maneja un pedo aspiracional de superioridad muy cabrón. Como todos sabemos, el fútbol es un deporte tan popular que a él tienen acceso personas de todos los niveles socioeconómicos; por tanto, la fórmula del "Yo soy mejor que tú porque le voy al América y chingue a su madre todo lo demás porque yolo" surte un mayor efecto en los aficionados con nivel económico, intelectual y cultural más bajo, dotándoles de algún sentido de pertenencia (ese que, de morros, nos hacía auto-etiquetarnos como darksss, metaleros, cholos o lo que nos gustara entonces) y algo de qué sentir orgullo, con qué sentirse superior a alguien o, por lo menos, no sentirse discriminado. Toda esa mierda se resume en el concepto "Somos todo lo que tú no eres", que el sector americanista que no tiene ni dónde caerse muerto defiende hasta con los dientes.


Chespirito, El Chanfle, y la cortina de humo

Para nadie es un secreto que el fútbol (y más el mexicano) dejó de ser un deporte hace mucho para convertirse en un arma de apendejamiento y manipulación masiva. Yo lo vi, con estos ojitos que se han de comer los gusanos, durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto en 2012, en la que una de las "estrategias promocionales" del entonces candidato copetón fue llevar autobuses llenos de acarreados al Estadio Azteca para un partido de la Selección Mexicana, previo intercambio de la credencial de elector de cada uno de ellos por una entrada para el juego. Si en esta ecuación de la manipulación entran la televisión y el fútbol mexicano como constantes y ponemos como variable al equipo que ustedes gusten y manden (pueden ser las Chivas si quieren, ¿eh? recordemos que no les está escribiendo en este momento el aficionado al Guadalajara) tenemos un resultado que, si por sí mismo está cabrón, se potencializa cuando se trata del aproximadamente 26% de pamboleros mexicanos que le van al América. Las razones son obvias: el América es el equipo "de la casa" para Televisa, que se ha encargado de inflarlo y venderlo desde tiempos ancestrales a través de las películas de El Chanfle o inventando un "clásico" en el que el rival perfecto a vencer para los chingonazos capitalinos son los provincianos alzaditos de Guadalajara, cosa que, además de generar el fútil sentido de superioridad que ya analicé párrafos arriba, ayuda a fomentar la fragmentación de la sociedad y a que aún en estos tiempos globalizados tengamos a una runfla de pendejos que creen que mantienen a todo el país con su industria (Monterrey) o se sienten la crema y nata de la socialité mexicané (Puebla).

Llegamos entonces al tercer sector de haters del América: toda la banda que está consciente de que el fut mexicano, y este equipo en particular, es una herramienta más del combo Televisa + quien esté en el poder. Incluso quienes gozamos de un buen partido de fútbol nos damos cuenta de eso, y en mi particular caso, puedo decir que la afinidad que siento por Chivas ya es meramente por las ganas de compartir ese gusto con mi papá. Sin embargo, la gran mayoría de la banda que le va al América (o a cualquier equipo de la Liga Mx) está tan metida en su pedo que es capaz de ver el juego "del Ame" (se me hace bien pinche naquísimo que le digan así, tan ternuritos ellos, jajaja) y enseguida chutarse la final de La voz México mientras cenan pan dulce Tía Rosa y se toman un café Legal, o Nescafé. Así funciona la familia tradicional mexicana, el televidente promedio al que le gusta la comodidad de aplastar nalga en la sala de su casa viendo la grotesca caricatura deforme que, conforme a lo que conviene a la telecracia, percibe y acepta como realidad.

Hay dos cosas que no le puedes tocar al mexicano promedio: su virgencita de Guadalupe, y su fútbol. ¿Qué solución hay? Lo único que se me ocurre es dialogar, hablar con los americanistas (los que sí razonan, quiero decir; conozco a varios americanistas que son inteligentes, cultos y están bien informados) y compartirles si no estas ideas, por lo menos un punto de vista diferente al que están acostumbrados a aceptar (erróneamente, por supuesto) como correcto, porque si no, se ven más o menos así:




Para quienes estamos en contra de toda la mierda mediática y manipulativa que representa el América, está un poquito más cabrón: hay que evitar, a toda costa y bajo cualquier circunstancia, caer en discusiones pambolerísticas, sobre todo con los americanistas de ínfimo intelecto que suelen comportarse como si les hubieran hecho un enema con salsa de chile habanero. Algo como esto:





Personas con este tipo de comportamiento no razonan; por tanto, intentar debatir (y terminar a insultos o a putazos) es un gasto inútil de energía. En un país en el que buena parte de la población es tan miserable que necesita conformarse con glorias ajenas para sentir felicidad, sería hasta inhumano increpar a un americanista de esta subespecie por festejar el triunfo de su equipo al grito de "Ganamos, culero, ¡ódiame más!"; eso equivaldría a escupir en la Maruchan del indigente que la considera un manjar. Y como tampoco estamos para evangelizar pendejos, mi sugerencia es: ya que a estas alturas (martes, ¡dos días después del juego!) siguen duro y dale con el mame en las redes sociales, usemos una variante de la efectivísima táctica Peñabot y saturemos sus hashtags. Yo lo he estado haciendo durante este par de días y me ha funcionado bastante bien para difundir información que realmente le concierne a la gente de este país, como el resurgimiento de los autodefensas en Michoacán, la exoneración de Raúl Salinas De Gortari, la "casita" en Malinalco de Luis Videgaray y todos esos asuntos que SÍ importan. Diviértanse, los hashtags son:






Y recuerden, amiguitos: la estupidez y apatía de las personas tienen una correspondencia directamente proporcional con su fanatismo y enajenación. ¡Buena tarde para todos! Hasta para los americanistas de bajo coeficiente intelectual. Tranquilos, chiquitos, no somos su mamá castrante ni su papá alcohólico y golpeador; nadie los odia.






Now Playing: One and the same thing - Lobo


Saludos Enfermos.


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Gerardo Taker dijo...

Cagante el pinche América!, pero esta vez ni cómo decirles que no. Ganaron bien y sin ayudas arbitrales (el árbitro no tiene la culpa de que los Tigueres se volvieran locos).

Ahora, respecto a lo que mencionas, sin generalizar desde luego, tienen a unos aficionados que bueno, basta con ver el video para darse cuenta de cómo es el americanista promedio.

Y el meme es cierto, muchos odian a Televisa pero consumen sus productos (incluído el América desde luego). Es como los que se quejan del sistema, pero viven del mismo.

Saludos!

Luis Javier Hernandez dijo...

Muy bueno el post.

Saludos de un americanista cuerdo.

la MaLquEridA dijo...

Todos los americanistas que conozco son nacos -con perdón- y patéticos. La verdad yo si los odio porque son lo peor. Se creen los amos del mundo y piensan que nos hacen un favor hablándonos -los que conozco que conste- por eso y más los odio. De televisa ni hablar mi desprecio hacia ellos es muy grande y yo si soy congruente ¡JAMÁS! veo sus canales, ¡Puagh!

Se te olvidó darles el trofeo de Rasputín, Grrr se lo merecen triple.


Saludos Daniel

Bueno, aplausos para ti

Daniel Mendez dijo...

Gerardo: No vi el juego, honestamente; por tanto, no juzgo si compraron el resultado del mismo o no. Lo cagante es la actitud de muchos de sus seguidores: de los que de plano no razonan, pero más de los que se jactan de ser bien pinches anti-sistema pero ahí andan. Sé que nadie puede aislarse totalmente del sistema, para ello tendríamos que volvernos ermitaños; pero sí se puede prescindir de algo tan trivial como el fútbol.

Luis Javier: Saludos de regreso, me da gusto conocer a otro americanista que ve las cosas objetivamente.

Malque: Estuve tentado a ponerles su respectivo y merecido Rasputin Dick Award, ¡neta que se lo merecen! (algunos); sin embargo, no lo hice porque en este caso, al tocar algo que le importa tanto a tantas personas, preferí dejar de lado la ofensa vulgar (que reservo para las corporaciones y figuras públicas, más distantes y ajenas a nosotros) y me fui por la bonita técnica de hacerlos mierda prácticamente sin proferir insultos soeces. Saludotes de regreso, y un aplauso para ti también, por ser así de congruente en el tema Televisa.