domingo, marzo 05, 2017

Final round: ¿por qué renuncié en SP Marketing?


El mes pasado cumplí nueve años trabajando en SP Marketing. Cuando entré era apenas un mocoso de 23 años (aunque ya tenía buenos siete años de experiencia previa) que llegaba a su tercera agencia de marketing, sin saber todo lo que viviría ahí.

Empecé como capturista, y mi velocidad era prodigiosa; ahora, tanto tiempo después, aún conservo destellos de ella, pero mis dedos y muñecas ya resienten el uso rudo y contínuo.

Luego, con ganas y talento, tuve oportunidad de recorrer distintas áreas, obteniendo experiencia y conocimientos invaluables mientras, simultáneamente, desarrollaba cierta habilidad con las letras y las ideas (algo que atribuyo a mi gusto por la lectura y a los casi diez años que llevo escribiendo este, su blog de confianza) que me llevó a recibir una invitación el año pasado para dar una conferencia en el Community Managers Summit 2016 sobre Blogging. ¡Así, de la nada, le llegó al tipo que escribe El Pensador Mexicano la oportunidad de pararse en un escenario frente a un público de no menos de 200 personas! Y bueno, el resto ya se los conté en este otro post. Creo que eso es lo más grande que he hecho dentro de mi carrera hasta ahora, y como en ese entonces aún trabajaba para SP Marketing, una parte del crédito se la concedo a la agencia, por haberme permitido foguearme en, y ser fundador y parte del equipo Digital; mi gratitud, en lo que a eso respecta, es innegable.




Como toda historia debe llegar a un final, el miércoles presenté mi renuncia en SP Marketing. Más allá del crecimiento profesional y los logros, atesoraré los momentos, situaciones y personas que marcaron para bien una diferencia en mi vida. No haré una lista de nombres porque, tras nueve años de historias, temo que la emoción de intentar recordarlos a todos me haga omitir a alguien inmerecidamente; por eso me conformaré con sonreír al recordar a las personas que tuvieron un paso transitorio por mi vida pero me obsequiaron un rato agradable, y mi sonrisa se vuelve más amplia, más franca, cuando a mi pensamiento vienen aquellos que primero se convirtieron en amigos, después en compañeros de parranda, y por último, en personas importantes, en parte de los pilares que me sostienen y me hacen sentir confiado porque sé que siempre van a estar ahí para mi, y yo para ellos. Trabajamos duro, hombro con hombro, cuando pertenecimos al mismo equipo. Alguno llegó a desfallecer y siempre hubo alguien ahí para levantarle, para motivar, para soltar algún chiste estúpido que nos hiciera reír y seguir adelante con ánimos renovados. Se convirtieron, sencillamente, en parte de mi familia, y son lo más valioso que me llevo de SP Marketing.

Hay otra cosa que quiero puntualizar: tan solo unas pocas horas después de mi salida me llegaron un montón de comentarios, de distintas personas, acerca del motivo de la misma, y pese a que quienes me conocen seguramente intuyen cuáles fueron mis motivos para dejar de laborar en SP Marketing, no me genera el mínimo conflicto resaltar que, a pesar de que la agencia tiene entre sus filas a gente con mucho talento, excelsamente preparada y muy capaz, esto no sirve de nada si la cabeza es inoperante.

Es triste ver la forma en que Fabiola Davó, CEO de SP Marketing, intenta con desesperación salvar un negocio que ella misma se ha encargado de llevar a un punto crítico. Es patético que no tenga la capacidad para liderar, y mucho menos motivar, a un equipo que cada vez está más hastiado, cosa que ni por error se refleja en las "encuestas de clima laboral" que cada cierto tiempo hace y que solo su "club de Tobi" contesta sin miedo, ya que son los únicos que no viven angustiados porque un buen día, gracias a alguna brillantísima "estrategia administrativa", les avisen que están despedidos y que el abogado les espera para firmar su renuncia el mismo día de la notificación, como tantas veces ha sucedido.

Mención aparte merecen su nulo sentido común y empatía. Hace unas semanas enfermé y tuve que pasar tres días en cama, de los cuales uno fue un viernes en que el ganglio inflamado en mi cuello y la infección de oído que pesqué no me permitían ni siquiera pasar saliva sin hacer un gesto de dolor. Envié a Fabiola Davó un mensaje vía WhatsApp en el que le mostré la inflamación y le comuniqué que no asistiría ese día a la oficina, y su respuesta no mereció otra reacción que dejarla en visto:




A una de sus apreciables allegadas se le ocurrió hacer lo mismo, pero por mail, y agregando la lista de pendientes que dejé gracias a mi enorme irresponsabilidad y falta de compromiso al enfermar. Naturalmente, no le contesté, porque me preocupaba más el no haber podido ingerir alimentos en todo el día gracias a mi garganta cerrada:




Pues no, no entregué suficientes avances porque llevaba dos semanas sintiéndome pésimo, y como es obvio, al regresar a la oficina el lunes siguiente no se hizo esperar el clásico reclamo pasivo-agresivo sobre por qué no respondo los correos electrónicos. Francamente, me dio igual.

No es la primera vez que hacen una cosa así. Lo mío no fue tan grave y requirió únicamente tres días de reposo total (además de seis inyecciones, mas un chingo de antibióticos y anti-inflamatorios). Sé de alguien a quien le hicieron algo muchísimo peor, pues no solamente no respetaron el hecho de que haya enfermado de paperas y tenido que pasar un par de semanas fuera de la oficina, sino que, además, mostraron una terrorífica e indignante falta de sensibilidad al recibir la noticia de que un familiar muy cercano de esta persona había fallecido y responder con un impresionante "Lamento mucho tu pérdida, pero necesito que estés involucrada al 100% en el proyecto".

Entre esta situación y el hecho de que mi solicitud de vacaciones haya sido rechazada bajo el argumento de "Es que tienes muchos pendientes, armaste un plan de trabajo ¿y a la semana pides vacaciones?", fue suficiente para decidir que no valía la pena seguir desperdiciando mi tiempo y energía en SP Marketing. Si tenía tanto trabajo era porque, además de administrar la información de una base de datos enorme, se me asignaron tareas de community manager y de relaciones públicas, cuando para esos dos rubros había, anteriormente, otra persona asignada. Con todo, redoblé esfuerzos para sacar día con día lo que me correspondía hacer mas lo que me endilgaron, y si a Fabiola Davó le pareció "fuera de lugar" que solicitara mis descansos con casi tres semanas de anticipación (porque así está establecido, para dar tiempo a que se revisen y autoricen), a mi me pareció igual de inapropiado tener que suspender el viaje que planeo hacer con mi novia para festejar su cumpleaños solo por el capricho de alguien a quien no le cabe en la cabeza que con únicamente la extracción de datos de distintos websites para mantener actualizada la base de datos de su proyecto (que, por cierto, tras año y medio no ha aprendido a vender) tenía trabajo para repartir con, por lo menos, una persona más.

Aclarado este punto, continúo: no renuncié porque "no tuviera ningún resultado para entregar", como vociferó; si existió la coincidencia entre que ese día debiera presentar un informe y mi paciencia se agotara, no fue algo planeado. Tampoco "preferí renunciar porque sabía que no tenía nada y quise evitar lo que iba a suceder", porque...¿qué iba a pasar? ¿que intentara, nuevamente, espantarme con su gritería? ¡Si basta con mirarle fijamente, el mentón sobre la mano, con expresión de "Qué mal estás de la cabeza" para neutralizarla! Me fui porque consideré que ya no necesitaba tolerar la paupérrima ética ni la falta de profesionalismo de esta persona y porque no iba a sacrificar un compromiso personal tan importante a favor de algo que no tiene pies ni cabeza, que no ha despegado, y que dudo mucho que algún día lo haga. ¿Tuve miedo de que me corriera? ¡Por favor! eso hubiera sido lo más conveniente para mí, pero ni en broma valía la pena esperar a que sucediera y me liquidaran; hay cosas que valen mucho más que cualquier cantidad de dinero, y una de ellas fue su predecible reacción, con su característica carencia de profesionalidad y clase.

Mientras ella termina de comportarse como si le hubieran hecho un enema con salsa de chiles habaneros y encuentra a mi suplente (quien no solo deberá saber manejar bases de datos y adaptarse al sistema de codificación que utilizan, sino tener la resistencia y perseverancia necesarias para no volverse loco con semejante cantidad de información...¡buena suerte con eso!) yo ya descanso tranquilamente en mi casa. Puedo convivir más tiempo con mis papás, recoger a mi sobrinita de la escuela, ver series y películas, leer la enorme pila de libros y comics que he acumulado, salir a pasear, volver a usar mi cámara fotográfica, retomar el ritmo de mi querido blog y preparar las maletas para pasar una deliciosa semana en mi playa favorita. Eso y el placer de enterarme de la manera en que mostró lo que realmente tiene dentro de la cabeza vale cada centavo de esa liquidación que no me importó dejar de recibir.






Now Playing: Micro cuts (live) - Muse


Saludos Enfermos.












Con dedicatoria especial para A. S. Si lees esto, considérate vengada.


10 han opinado. ¡Da click y hazlo también!:

Fer Nx dijo...

Te tardaste viejo, pero me da gusto que dieras el paso y con tus habilidades y experiencia, espero que tu próximo reto profesional te lo reconozcan y lo sepan emplear. Saludos

Daniel Mendez dijo...

Gracias we, y de hecho ya ando en eso. Que les vaya bien con su trabajito ;-)

Saludos de regreso.

Anónimo dijo...

Bueno, antes que otra cosa, quiero saludarte y espero en verdad que esa salud esté muy bien, por otro lado me gustaría decirte que plasmas muy bien tu enfoque laboral y personal en este post, muchos de los que hemos vivido parte de nuestras vidas ahí mismo y que como bien lo mencionas no nos vimos apoyados o reconocidos simplemente puedo decir que es mal sabor de boca, te dejo unas palabras de su misma autoría " busca lo que te apasiona " creo q en esa etapa estas, recibe un fuerte abrazo de mi parte y cuentas con mi apoyo ya que tuve la dicha de convivir parte de mi tiempo contigo, cosas buenas estar por llegar, saludos RPR

Daniel Mendez dijo...

Hola RPR, agradezco los buenos deseos respecto a mi salud. De lo otro, pues...¿qué te digo? es una pena que algunas personas crean que "mandar" y "liderar" son sinónimos. Creo ubicar quién eres y puedo decir lo mismo: fue un gusto no solo trabajar contigo, sino ser amigos y jalar parejo.

Anónimo dijo...

jajaja, se te olvido contar tu paso por Turin, creo que en la vida habían tenido un analista tan malo como tú. Ahora las nuevas niñas tienen que arreglar todo el desastre que dejaste.

Daniel Mendez dijo...

Qué raro, cuando entregué la cuenta todo estuvo en orden, y durante un mes solo se me consultó para el procedimiento a realizar en una data. ¿Será que tienes pruebas para sostener tu argumento? porque ya que ni siquiera muestras tu nombre...

Anónimo dijo...

No te pongas los lentes solo por quemar una empresa, haz lo correcto y demanda laboralmente, mientras tu renuncia no se haya dado en la junta de conciliación no es válida.

Daniel Mendez dijo...

Hola Anónimo, no me los pongo por "quemar" a la empresa porque, de hecho, el quemón fue únicamente para su CEO; me los pongo porque ya me libré de esa persona y su "peculiar" forma de dirigir a un equipo, y ahora puedo dedicarme a descansar, que es justo lo que necesito.

Por otra parte, mi renuncia está firmada y con eso, yo estoy fuera.

Hilda Aleman dijo...

Jajajajajjaja yo quiero trabajar ahiiiiii a los analistas tan malos se tardan 9 años en darse cuenta jajaja

Daniel Mendez dijo...

Jejeje, amor, es que toman muy en serio aquello de la curva de aprendizaje.